domingo, 3 de abril de 2016

OTROS REGALOS DEL RELOJERO LOSADA

José Rodriguez de Losada Conejero

Murió en 1870, pero su obra ya es una pieza fundamental en el paso del tiempo.

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Una pequeña placa, único honor

http://www.lanuevacronica.com/madrid-rinde-homenaje-al-relojero-losada

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29/12/2014

González rinde homenaje a los relojeros de la Puerta del Sol





http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_Actualidad_FA&cid=1354398014131&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura

Lo dice la Comunidad, no fue un homenaje al Relojero Losada si no a los RELOJEROS de la puerta del Sol
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raquel p. vieco -

NO FUE UNA MULTITUD

NO FUERON 4, FUERON 3

¿ES ESO UNA MULTITUD?


Está instalada en la escalera de subida al reloj desde la última planta, no la ve nadie, sólo los relojeros y la señora de la limpieza


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REINICIAR UNA TRADICIÓN CENTENARIA DE AÑOS ¿PORQUE NO?

Inaugurado en 1866 con motivo del cumpleaños de la reina, la Villa de Madrid decidió honrar esas mismas navidades a Losada aprovechando que las campanadas de su nuevo carrillón iban a sonar por primera vez en la Puerta del Sol el último día del año, ocasión que aprovecharon los combatientes licenciados de la Numancia venidos de toda España para reunirse con el relojero al objeto de agradecerle el regalo recibido.

La idea cuajó y se extendió, de manera que cada fin de año la plaza era punto de reunión de marinos licenciados, tanto de la metrópoli como de las colonias, que de esa forma volvían a lucir sus uniformes en dicha fecha dando lugar a una tradición que se mantuvo hasta no hace muchos años.



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José Rodriguez de Losada Conejero

Murió en 1870, pero su obra ya es una pieza fundamental en el paso del tiempo.

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LOSADA REGALOS
«Sonaba por entonces (1853) el nombre de un relojero español que no sólo había logrado vencer las dificultades del arte, sino que había eclipsado también la reputación de los más hábiles artistas de la Gran Bretaña, donde se pagaban sus relojes y cronómetros a mayor precio, alcanzando el prestigio de la moda», señala Fernández Duro en sus «Disquisiciones náuticas»Inglaterra era entonces el país puntero en mecánica e ingeniería.
Realizó varios trabajos para la Casa Real española, como un reloj  saboneta para Isabel II y varios para el rey consorte Francisco de Asís y para algunas de las Infantas. Su principal cliente fue, sin embargo, la Marina española.
En 1854 Rodríguez Losada recibió la medalla de Caballero de la Orden de Carlos III y nombrado dos años después relojero cronometrista de la marina militar y del Rey. En ese año de 1856, Losada viaja a España por primera vez tras su huida. Le seguirían otras dos visitas, en las que volvería a su tierra natal.
- En 1865 donó a la Villa de Madrid el reloj ante el que hoy se comerán las uvas millones de españoles y al que se dedicaron más cuatro años de trabajo en Londres.

- También donaría al Observatorio de San Fernandotres péndulos

- Al Museo Naval un reloj astronómico en el que empleó ocho años 
y lo tuvo que sacar  de Inglaterra a escondidas porque era considerado una pieza excepcional y si un inglés la quería, no se podía exportar, se tenía que quedar allí.
- El reloj de la torre de la Iglesia de Iruela

Otros relojes «Losada» son el de la catedral de Málaga (1968)

El reloj farola de Jerez,

Así como el de la catedral de Caracas, en Venezuela, que tiene 5 campanas que tocan 7 melodías.
Losada fabricó más de 6.000 relojes, en su mayoría de bolsillo, aunque también los hizo de torre, cronómetros, reguladores astronómicos, de sobremesa...

El leonés, fallecido en 1870, fue enterrado en el cementerio católico de Kensal Green bajo el epitafio: «J.R. De Losada Esq., died March 6, 1870, seventy two R.I.P.».
«Losada fue el último nombre de los grandes fabricantes ingleses de relojería», recogía ABC hace medio siglo.

La Saboneta al Almirante Casto Mendéz Nuñez, se la regalaron por el éxito en la Batalla de El Callao


Losada regaló 70 más para toda la tripulación de una calidad más inferior, pero con los mismos mecanismos.

Reloj de Torre para la Iglesia de Iruela, su pueblo
Un altar del Santo Cristo
Y un estatua Yacente del Santo cristo
Ropas para celebrar


Suiza conquistaría el mercado poco después.
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Un reloj y una batalla

Esta relación especial con la Marina se mantuvo durante años, en los que llegó
a entregar unos 70 cronómetros, y en los cuales Losada fue perfeccionando sus
obras e introduciendo nuevos hallazgos e invenciones, hasta que a raíz de una
grave enfermedad, contraída en 1865, empezó a decaer su capacidad de trabajo,
al mismo tiempo que lo hacían las necesidades de la Marina.
El último encargo, 
un reloj de bolsillo, no procedía de la Marina, sino de los cuerpos
de la 
Armada para regalárselo al almirante Casto Méndez Núñez por la batalla de
El 
Callao. 
Este reloj es una de sus obras mas sobresalientes, y se guarda en el

Museo Naval de Madrid.
Es una saboneta con las tapas realizadas en piedra 
verde sanguínea, que lleva las iniciales de Casto Méndez Núñez en la tapa anterior, hechas con diamantes.
En la tapa posterior, figuran dos anclas 
cruzadas y una corona real encima, formadas por diamantes y rubíes. El reloj posee una cadena de oro con adornos en piedra sanguínea con incrustaciones de diamantes y rubíes, con motivos de tipo naval, como una
boya, una brújula y una trompeta de mando.Reloj regalado al
vicealmirante Méndez
Núñez (Madrid, Museo Naval).

Y a la vez regaló uno más modesto a toda la tripulación.

Y de ese regalo viene la tradición de los marinos vestidos de blanco todas las Noche Viejas, para agradecérselo.

Aunque con el tiempo y sin saber porque se perdió entre la niebla de los tiempos



Inaugurado en 1866 con motivo del cumpleaños de la reina, la Villa
de Madrid decidió honrar esas mismas navidades a Losada aprove-
chando que las campanadas de su nuevo carrillón iban a sonar por
primera vez en la Puerta del Sol el último día del año, ocasión que
aprovecharon los combatientes licenciados de la 
Numancia venidos
de toda España para reunirse con el relojero al objeto de agradecerle
el regalo recibido.

En el Museo Naval de Madrid se exhibe una de estas sabonetas, en
este caso con las tapas en piedra verde sanguínea y un escudo naval
con la corona rematada en rubíes, regalo de Losada al Almirante
Méndez Núñez a su regreso de la batalla naval de El Callao, obsequio
que, en una versión más modesta, el relojero leonés tuvo a bien exten-
der a todos los miembros de la distinguida dotación de la fragata 
Numancia.


La idea cuajó y se extendió, de manera que cada fin de año la plaza
era punto de reunión de marinos licenciados, tanto de la metrópoli
como de las colonias, que de esa forma volvían a lucir sus uniformes
en dicha fecha dando lugar a una tradición que se mantuvo hasta no
hace muchos años.



José Rodríguez de Losada Conejero:

Murió en 1870,
pero su obra
ya es una pieza fundamental
en el paso del tiempo.

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