domingo, 27 de noviembre de 2011

SUPERVISOR DE NUBES EN LEÓN, DE DONDE NO DEBIÓ SALIR Y EN BABIA DONDE NO DEJÓ DE ESTAR



ÁNGEL MACÍAS

Zapatero no dijo la frase, sólo la copió y se olvido citar, al citar la cita, el nombre del que la inventó, que tuvo su gracia.

Zapatero sólo tuvo el desparpajo de copiarla como si fuera suya

El mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca, ha recordado a Gómez de la Serna, el que ha sido y es, aunque ya definitivamente ausente, el más nefasto emulador en la política y la economía de sus geniales greguerías literarias.

Supervisor de nubes,
mirando al cielo
para no tener que contemplar
la catástrofe provocada en tierra.

Supervisor de nubes en León
de donde nunca hubiera debido salir,

en Babia
donde nunca dejó de estar.

La cita es un precioso colofón
a la sarta de

vacuidades,
tonterías
y pensamientos leves

a los que nos acostumbró
durante estos años
y con los que engatusó
a millones de españolitos.

Sus palabras más solemnes
siempre fueron

embeleco bobo
-pero práctico-
que le valieron para lo que las necesitaba,

conseguir el ambicionado poder,
primero en el partido,
gracias a un buen intento de democracia
que enseguida él abolió

y a continuación en una nación
a la que de orbitar junto las grandes de Europa,
llevó a precipitarse al corazón de la periferia
de la influencia política
y el potencial económico.

Este es Zapatero,
el que ha sido siempre,
el que ejerció tan hábilmente su actividad de diputado

«culiparlante»,

que tras casi veinte años sentado en el escaño,
seguía siendo tan desconocido
que apareció impoluto para liderar el PSOE y España.

Un fenómeno, en dos décadas,
no se le había quemado ni un pelo.

Me recuerda algo que entre políticos se dice, a veces, de quienes sobreviven y perduran aferrados a los cargos, pase lo que pase, sin que nadie sea capaz de descubrir sus especiales virtudes para ello. De ellos, suele decirse que sobreviven a todas las mareas y tempestades porque flotan, flotan porque no pesan y no pesan porque no hacen nada. Y eso gusta a ciertos jefes.

Estar en babia o en las batuecas, son expresiones arraigadas desde hace siglos. Geográficamente Zamora está entre Babia y las Batuecas. Para Rubalcaba «and Co». está dentro de una de ellas, no tiene identidad propia. A que el único diputado socialista que quieren que nos represente a los zamoranos (no es ironía, es sarcasmo) sea de importación, lo supera en desfachatez que -destilado Rubalcaba en estado puro- digan que es la persona que las bases quieren que las represente, o que la democracia es así, se gana y se pierde. Vamos, que las bases entusiasmadas con uno que una vez, entre chivatazo y chivatazo, vino de visita. Claro, por eso dimite Hernández. Como la Real Academia lo admite, así lo escribo: ¡Es que me descojono!
No obstante, también es verdad que a Cuadrado lo han quitado con la misma democracia con la que se mantuvo durante años, la caciquil que tanto florece y se valora en nuestros partidos. No es extraño que, en cenáculos socialistas, ya canten «se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla; se viene el faisán, se viene el faisán, la democracia en la bacinilla».

www.angel-macias.blogspot.com

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